Bien podría llamarse esta imagen, la Virgen del eterno retorno, ya que su historia nos muestra como cada vez que ésta ha sido trasladada, milagrosamente ha desaparecido del lugar al que la habían llevado para volver a aparecer junto a la ermita del Cerro de los Ángeles.
El Cerro de los Ángeles, es uno de esos lugares de la península Ibérica que tiene una fuerte energía telúrica. Considerad0 por los árabes como el centro geométrico de España, este lugar frecuentemente inmerso en la niebla, es donde Alfonso VI mandó construir la primera ermita consagrada a Nuestra Señora de los Ángeles a principios del siglo XI.
La aparición de la Virgen
Según unos escritos del siglo XVII que recogían una antigua historia de esta imagen, una noche de tormenta, unos pastores que pasaban con su ganado por la cañada de San Marcos, se resguardaron de la lluvia en el Cerro de los Ángeles. De pronto cayó un rayo junto a la antigua ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, pero su luz no desaparecía. Al principio creyeron que el rayo había originado un incendio, pero al acercarse vieron que la luz provenía de una pequeña imagen de la Virgen.
Los pastores recogieron la imagen y se la entregaron a unos muchachos que la llevaron a Pinto. Allí, al ir a enseñársela al párroco, vieron asombrados que la imagen había desaparecido. Días después, los chicos jugaban al lado de la ermita del Cerro cuando encontraron la imagen desaparecida.
Esta vez, llevaron a la Virgen a Getafe, pero nuevamente la imagen desapareció. El cura pensó que la imagen quería permanecer en la ermita y fueron allí a buscarla. Tras encontrarla de nuevo junto a la ermita, se decidió dejar ahí su imagen.